Le llevamos a conocer la antigua Tarraco, una ciudad donde la historia romana se funde con el azul del Mediterráneo. Con nuestro servicio de taxi, llegará directo a los puntos de mayor interés sin dar vueltas buscando aparcamiento en el centro, aprovechando cada minuto de su visita.
Es un auténtico museo al aire libre donde cada calle empedrada cuenta una historia de caballeros y reyes. Es el lugar perfecto para pasear sin prisas y dejarse llevar por su ambiente medieval.

Es la imagen más famosa de la ciudad. Se trata de un estadio construido junto al mar donde se celebraban luchas de gladiadores hace casi dos mil años. Poder caminar por sus gradas con el Mediterráneo de fondo es algo que se queda grabado en la memoria.

En este lugar se celebraban las emocionantes carreras de carros. Lo más especial es recorrer sus bóvedas subterráneas, que se conservan perfectamente y le permiten entender cómo se movían los ciudadanos por la antigua ciudad romana.

Situada en la parte más alta de la ciudad, esta catedral mezcla el estilo románico con el gótico. Su fachada es impresionante, pero su claustro es un remanso de paz que merece la pena visitar con mucha calma.

Una parada obligatoria para cumplir con la tradición de "tocar ferro" (tocar el hierro de la barandilla). Desde este mirador al final de la Rambla Nova, tendrá las mejores vistas de la costa y del puerto de Tarragona.

Se encuentra a las afueras, por lo que ir en taxi es la opción más cómoda. Es una obra de ingeniería romana asombrosa que se mantiene en pie en medio de un pinar. Se puede caminar por la parte de arriba, una sensación única a muchos metros de altura.

Es el barrio de pescadores, el sitio ideal para terminar la excursión. Allí podrá pasear junto a los barcos de pesca y disfrutar de la gastronomía marinera más auténtica de la zona antes de que pasemos a recogerle para la vuelta.